Nuestra historia tiene lugar en un bosque sin nombre habitado por personas muy peculiares y misteriosas: una hermosa mujer que en las noches de luna llena se ba?a en un lago y que bien podr¡a ser la due?a de una vieja mansión cercana, una ni?a due?a de un silbato de oro del que se sirve para llamar a un lobo, un ogro que cava profundos hoyos, y, en el centro mismo del bosque, un jard¡n secreto que evoca inequ¡vocamente a una mujer. Esta es la historia de Teo, quien, huyendo de s¡ mismo, se adentró en la espesura del bosque sin nombre, se sumergió en el lago, divisó la mansión y visitó a su due?a, corrió tras la ni?a del silbato de oro, cayó en el hoyo del ogro y encontró el jard¡n secreto. Y esta historia sigue la estructura t¡pica de un relato fantástico, tal y como la concibió Vladimir Propp, el lingüista ruso estudioso de la literatura que descubrió que todos los cuentos fantásticos tradicionales tienen la misma estructura y que lo que los caracteriza no son sus temas o sus personajes, sino las funciones que cumplen esos personajes, funciones que suman un total de treinta y una. En Abdicación, Carlo Frabetti hace un ingenioso ejercicio metaliterario en el que la trama avanza siguiendo las treinta y una funciones concebidas por Propp para, finalmente, a?adir una más, la de la abdicación.