Mi libro se titula "Estampas de un país de garrafón". Muy celiano según Gonzalo Allegue mi amigo de la infancia. No lo sé. Casi nunca asciendo o desciendo a las alturas o las simas donde mis amigos me ubican. Sólo quiero dejar muy claro que el continente no tiene nada que ver con el contenido, que el título no viene a cuento en ninguno de los veintidós cuentos que relatan historias más o menos imaginadas, en un país sin etiquetas al que me atrevo a calificar como una España de garrafón, muy alejada del aroma aborgoñado del Cabernet Sauvignon francés, la sutil delicadeza de una fumé a las finas hierbas, o el noble empujón de malta de un Macallan con más años en barrica, que la reina Isabel en los salones de Buckinghan Palace. ce.